La denegación de incapacidad permanente es una situación más frecuente de lo que muchas personas creen. En muchos casos, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) reconoce que existe una enfermedad o lesión, pero aun así decide no conceder la incapacidad permanente.
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ToggleEsto suele generar mucha confusión. Si el propio organismo admite que existe una patología, ¿por qué se produce una denegación de incapacidad permanente?
La explicación está en que el tribunal médico no solo analiza el diagnóstico. También evalúa cómo afecta esa enfermedad a la capacidad real de trabajar.
¿Por qué se produce una denegación de incapacidad permanente?
La denegación de incapacidad permanente suele producirse cuando el INSS considera que la enfermedad no limita lo suficiente la capacidad laboral del trabajador.
Es decir, el organismo puede admitir que existe una patología, pero entender que la persona todavía puede desempeñar su trabajo o realizar otra actividad profesional.
Entre los motivos más habituales de denegación de incapacidad permanente encontramos:
- El tribunal médico considera que las limitaciones no son suficientes.
- Entiende que el trabajador puede continuar con su profesión habitual.
- Considera que puede desempeñar otro trabajo compatible con su estado de salud.
- Cree que el tratamiento médico aún no está finalizado y puede existir mejoría.
Por este motivo, muchas solicitudes de incapacidad permanente reciben una resolución negativa en un primer momento.
Diferencia entre enfermedad e incapacidad permanente
Uno de los errores más habituales es pensar que tener una enfermedad implica automáticamente obtener una incapacidad permanente. Sin embargo, jurídicamente son conceptos distintos.
La enfermedad es un diagnóstico médico. Puede tratarse de una lesión, una patología crónica o un trastorno que afecta a la salud.
La incapacidad permanente, en cambio, se reconoce cuando esa enfermedad provoca limitaciones funcionales que impiden trabajar o reducen de forma significativa la capacidad laboral.
Por ejemplo, dos personas pueden tener la misma patología. Sin embargo, solo una de ellas puede sufrir limitaciones graves que impidan continuar con su profesión.
Por eso, en muchos expedientes aparece una denegación de incapacidad permanente aunque exista una enfermedad acreditada.
Qué valora realmente el tribunal médico del INSS
El tribunal médico del INSS analiza principalmente cómo afecta la enfermedad al trabajo del solicitante.
Para tomar su decisión estudia diferentes factores:
- La capacidad para realizar esfuerzos físicos.
- La posibilidad de mantener posturas prolongadas.
- La capacidad de concentración o rendimiento mental.
- La intensidad del dolor o la fatiga.
- La relación entre las limitaciones y la profesión habitual.
Esto significa que la misma enfermedad puede tener consecuencias distintas según el tipo de trabajo que desempeñe la persona.
Por ejemplo, una lesión en la espalda puede tener un impacto muy diferente en un trabajador de oficina que en un profesional que realiza tareas físicas o de carga.
Qué hacer ante una denegación de incapacidad permanente
Recibir una denegación de incapacidad permanente no significa que el proceso haya terminado. La legislación permite reclamar esta decisión.
El procedimiento habitual suele seguir estos pasos:
- Presentar una reclamación previa ante el INSS.
- Esperar la respuesta del organismo.
- Si se mantiene la denegación, presentar una demanda ante el juzgado de lo social.
Muchos trabajadores consiguen finalmente el reconocimiento de la incapacidad permanente en los tribunales. Esto ocurre porque en la vía judicial se analizan con más detalle los informes médicos y las limitaciones laborales.
En estos procedimientos es habitual aportar informes médicos más completos o peritajes especializados que acrediten las limitaciones reales.
La clave para conseguir la incapacidad permanente
En los procedimientos de incapacidad permanente existe un aspecto fundamental que muchas personas pasan por alto.
No basta con demostrar que existe una enfermedad. Lo realmente importante es acreditar cómo afecta esa patología a la capacidad de trabajar.
Para ello suelen ser determinantes:
- Informes médicos detallados.
- Pruebas diagnósticas actualizadas.
- Informes de especialistas.
- Valoraciones sobre las limitaciones funcionales.
Cuando estas limitaciones se acreditan correctamente, muchas resoluciones iniciales de denegación de incapacidad permanente terminan modificándose en los tribunales.
En resumen
La denegación de incapacidad permanente es una situación relativamente frecuente. El hecho de que el INSS reconozca una enfermedad no significa automáticamente que conceda la invalidez.
El tribunal médico analiza principalmente el impacto de la enfermedad en la capacidad laboral, y no solo el diagnóstico médico.
Por este motivo, muchas resoluciones negativas pueden revisarse posteriormente cuando se demuestra con mayor claridad cómo afectan las limitaciones al trabajo.
Si te encuentras ante una denegación de incapacidad permanente, es importante analizar tu caso y valorar si existen motivos para reclamar la decisión.
En Agustín Moles Abogados estudiamos tu situación y te ayudamos a reclamar la incapacidad permanente que realmente te corresponde.